La pregunta del millón

¿Qué es el diseño gráfico?, esa temida pregunta que a nosotros, como inminentes diseñadores en ciernes que somos, nos pueden soltar así de sopetón, a las bravas. Y de hecho, es la cuestión con la que se presentaba nuestra nueva docente de «Teoría y Cultura del Diseño» hace ya un par de semanas, cuando empezábamos nuestro tercer curso en los Estudios Superiores de Diseño Gráfico.

Antes de contestar, te paras a pensar sobre lo que consideras que es diseño gráfico para tí, no vaya a ser que metas la pata en el primer día por pecar de impetuoso y contestar a lo loco. Evidentemente consideras que el diseño gráfico se basa en querer comunicar algo, valiéndose de recursos gráficos; una definición que, a grosso modo, no está mal. Pero luego visionas el documental dirigido por Marcelo Gabriele y Franco Monti (que puedes ver aquí), con el mismo nombre que la pregunta de marras, y ves que apenas has rozado la superficie, o mejor dicho, que hay más de una definición, y que todas son válidas en mayor o menor medida.

Una de las frases que abren el documental viene de un rotulista, que se queja de esta época tan nuestra de la prisa y las cosas hechas casi con alma de robot, y que reza que «el diseño gráfico es oficio». Que gran verdad, porque es cierto, nuestro trabajo podemos decir que es casi nuestro hobby: nos encanta pasar tiempo maquetando desde un libro hasta un folleto, o ilustrando un artículo de una revista, o haciendo un juego de iconos para una interfaz de un programa nuevo, o diseñando los glifos de una nueva tipo. Pero no hay que olvidarlo, es un trabajo, y como tal, debe estar remunerado, algo que hace poco nos recordaba Pablo Martín, reciente Premio Nacional de Diseño (lo puedes leer aquí).

Pero se pueden recoger otra serie de afirmaciones en el documental que no son menos ciertas, como que el diseño hace mejor el mundo, lo intenta mejorar, o como dice Anna Calvera en una ponencia sobre diseño en la Universidad de Montevideo (que puedes ver aquí), nuestra labor es la de ejercer como agentes para la estetización de la cotidianidad. Que grande.

En definitiva, el Diseño Gráfico tiene una función de comunicación, algo intrínseco en el hombre y por ello, debemos considerarlo como cosustancial a éste. También es un oficio, es una profesión, y como tal debe tener un reconocimiento social, y por ser profesión, implica que cumple un servicio en la sociedad. Se debe igualmente considerar como una articulación de muchas disciplinas, y como una disciplina en continuo cambio (ya que los soportes comunicacionales lo hacen).

Y hasta aquí puedo escribir.

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